Tu web está recibiendo ataques ahora mismo. Aunque nadie te tenga manía.
No son hackers buscándote a ti. Son programas que prueban millones de webs al día buscando una puerta abierta: una contraseña floja, un plugin sin actualizar, un formulario mal hecho. La tuya está en la lista. La pregunta es si hay alguien al otro lado.
Solo cambia el nombre en los ejemplos de abajo. No analizamos nada ni guardamos tu web.Tres lunes que le han pasado a alguien como tú.
Ninguno hizo nada mal. Simplemente nadie estaba mirando.
Un plugin sin actualizar desde 2023. Un lunes la web amanece así. Sin copia de anoche, solo hay dos caminos: pagar a un desconocido o empezar de cero y perder las fichas de todos tus clientes.
Tu formulario guarda nombres, teléfonos y correos. Si se filtran, la ley te obliga a avisar a la AEPD en 72 horas y a cada cliente afectado. El RGPD contempla multas de hasta 20 millones de euros; a los pequeños negocios les suelen caer entre 2.000 y 50.000 €. Y la culpa no es del hacker: es del que no protegió los datos.
Alguien te cuela un código y tu web empieza a repartir virus a quien entra. Chrome pone esta pantalla roja a cada visitante, Google te marca como «sitio pirateado» y desapareces de los resultados. Pueden pasar semanas hasta que te enteres. Para entonces, el daño a tu nombre ya está hecho.
Martes, 03:12. Un ataque consigue entrar en tunegocio.es.
Es el mismo ataque. Lo único que cambia es si había alguien mirando y una copia de anoche.
Su panel, un martes cualquiera: todo en verde.
Casi nunca lo mira, y eso es lo bueno. Está para que pueda dormir tranquilo, no para que trabaje.
Seis cosas que nadie ve hasta que fallan.
A las 4 de la mañana, en otro sitio distinto al de la web. Guardamos 30 días. Es lo que convierte un secuestro en un susto de once minutos.
Frena intentos de entrada, robots que prueban contraseñas y ataques que tumban la web. Cientos a la semana, aunque nadie te tenga manía.
Cuando sale un agujero de seguridad, lo tapamos antes de que alguien lo use. Probamos primero en una copia para no romper nada.
El «https» del navegador. Sin él, Chrome avisa de «No es seguro» a cada cliente y Google te baja. Se renueva solo.
Textos legales como manda la ley española, formularios que guardan solo lo necesario y un protocolo escrito por si algún día hay que avisar a la AEPD.
Comprobamos cada minuto que la web responde. Si no, nos avisa a nosotros, no a ti. Servidores en la UE, como exige el RGPD.
Los casos y las cifras de esta página son ejemplos ilustrativos basados en incidentes habituales en pequeños negocios; las sanciones reales las fija la AEPD en cada caso.
39 € al mes. Una multa empieza en 2.000. Un rescate, en 24.000.
Incluye el alojamiento. Va con la web nueva o con la que ya tienes. Sin permanencia.